11 jul 2007

MUERTE


Marca la hora de su destino
guía su seño por el sendero
ungiendo cantos en melodía
perdiendo por cada segundo un día.

Las pupilas de sus ojos se dilatan
se extienden rápidamente como agua
que desborda los límites de la vida
y osa pelear contra mi justicia.

Las células de su sangre escapan
como una estampida
corren tan rápido como pueden
para ocultarse de quienes lo quieren.

Los átomos de aire se ahogan
y por desesperación se agolpan
frenando el paso al oxígeno
que confundido oxida su propio ser.

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